jueves, 18 de junio de 2015

MI ORACIÓN DE LA MAÑANA



Al comenzar, Señor, este otro día
en tu bondad de nuevo amanecido, 
vuelvo hacia Ti los ojos que me diste
para darte las gracias que en justicia te debo:
Por mi existencia toda, Señor, te doy las gracias.
Y también por los bienes acaso no apreciados
que vienes derramando sobre mí desde siempre.

Sé que sigues cuidando de mí, tu criatura 
y que me quieres sólo porque sí.
La vida que me has dado es un regalo hermoso.
No permitas que yo, con mi torpeza,
la eche a perder sin fruto.

Que en el día de hoy tu palabra me guíe,
que tu luz este día se convierta en mi luz.
Muevan mi corazón tus sentimientos grandes
y subraye mis actos tu amor inconmovible.

Ten piedad de mis culpas pasadas y presentes
y ayúdame a evitar culpas futuras.
Vierte sobre mi vida tu perdón como un bálsamo 
y empapa mi pobreza de feliz esperanza.

Sé que es tu voluntad la plenitud en todos:
los que son, los que han sido, los que serán después.
Quiero ser para ellos instrumento en tus manos
a pesar de mis muchas incoherencias,
y evidenciar tu amor ante sus ojos,
ante su desconsuelo inconfesado.
Evidenciar tu amor, porque hace tanta falta
evidenciar tu amor en este mundo triste,
evidenciar tu amor, aunque sea imposible
por mi fragilidad resquebrajada,
por mi debilidad inconsistente.

Alimenta mi llama y sé mi fuerza
para que cuando el tiempo que me otorgas termine
no esté desperdiciada tanta gracia en mi vida, 
sea yo más consciente de cuánta es tu ternura
por mi pobre persona, esta pequeña alma, 
y un agradecimiento humilde me desborde
en nueva confianza abandonada en Tí.

...............

(Inspirada en una plegaria de la Liturgia de las Horas)

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