jueves, 18 de agosto de 2016

OJALÁ, SEÑOR, TE LLEGUE MI VOZ

Ojalá, Señor, te llegue mi voz.
Aquí estoy.
Sin grandes palabras que decir.
Sin grandes obras que ofrecer.
Sin grandes gestos que hacer.
Solo aquí. Solo. Contigo.
Recibiré aquello que quieras darme:
luz o sombra. Canto o silencio.
Esperanza o frío. Suerte o adversidad.
Alegría o zozobra. Calma o tormenta.
Y lo recibiré sereno,
con un corazón sosegado,
porque sé que tú, mi Dios,
también eres un Dios pobre.
Un Dios a veces solo.
Un Dios que no exige, sino que invita.
Que no fuerza, sino que espera.
Que no obliga, sino que ama.
Y lo mismo haré en mi mundo,
con mis gentes, con mi vida:
aceptar lo que venga como un regalo.
Eliminar de mi diccionario la exigencia.
Subrayar el verbo 'dar'.
Preguntar a menudo: «¿Qué necesitas?»
«¿Qué puedo hacer por ti?»,
y decir pocas veces «quiero» o «dame».
Y así sigo, Dios: Aquí,
sin más, en soledad.
En silencio.
Contigo, mi Dios pobre.

                                              (José Mª Rodríguez Olaizola, sj)


CANCIÓN PARA EL PEREGRINO



¡Ánimo, peregrino que comienzas la marcha!
¡Verás cuántas sonrisas el camino guardaba!
Mas sabrosa es la meta cuanto más peleada,
más dulce la victoria si se ha vendido cara.

En la mente, el destino de los pasos.
En las piernas, las fuerzas que Dios manda.
En el corazón, gozo. En el alma esperanza.
La ilusión hincha velas con su empuje;
la decisión es nave capitana,
y el esfuerzo obedece... con esfuerzo.
- El esfuerzo es el precio que se paga
por coronar lo alto de la cima;
pero el precio es ganancia
cuando al perseverar en el empeño
se consigue alcanzarla - .

 Compartir con los otros los sudores,
los apuros, las risas o las lágrimas ...
Todo se vierte luego en alegría,
en buen humor, en convivencia grata.

Alrededor se afirma la hermosura
que en colores y formas Dios derrama.
Canta la luz y cantan los aromas,
todas las cosas cantan.

Incluso por los trechos más costosos
canta el camino su canción sagrada:
La canción que acompaña la aventura
de la lucha más noble y más humana,
la de buscar, poniéndose en camino,
la realidad más alta,
aún a través de la materia dura
que a la vez la revela y la enmascara.

No van solos tus pasos, peregrino.
Desde el comienzo mismo de tu marcha,
junto a tí caminante, el Amor mismo
te guía y te acompaña.
Está dispuesto hasta a llevarte en brazos
si llegara a hacer falta.

Y al final, peregrino, bien lo sabes,
al final de la última jornada,
el Amor mismo espera para darte
todo su mismo amor a tu llegada.

( ... Dulce meta, más dulce
cuanto más peleada…)


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viernes, 12 de agosto de 2016

LA SEÑAL DEL AMOR (Seve Lázaro, sj)



Y salió el amor, a recorrer nuestros caminos,
a visitar ciudades, a mezclarse entre la gente.
Un extraño viento lo llevaba y lo traía, y con él
iba su voz, su alegría y su mensaje:

¡Hagamos del amor nuestra señal!

¡Dichosos aquellos que renuevan el amor gastado!
¡Dichosos aquellos que curan el amor herido!
¡Dichosos aquellos que encienden el amor apagado!
¡Dichosos aquellos que levantan el amor caído!
¡Dichosos aquellos que perdonan el amor equivocado!
¡Dichosos aquellos que enderezan el amor torcido!
¡Dichosos aquellos que liberan el amor atado!
¡Dichosos aquellos que entregan el amor recibido!
¡Dichosos aquellos que resucitan el amor muerto!