Sois pobres, como yo.
Pequeños, como yo.
Temerosos, soberbios tantas veces,
tantas veces ridículos,
absurdos, incoherentes,
vulnerables, perplejos… Como yo.
Como yo.
Arrastráis vuestra vida
diluyéndola en sueños,
la lleváis por caminos
que no son ciertos,
disimuláis sus rotos
a base de remiendos,
como locos payasos
que en el fondo están cuerdos,
y que exhiben su risa y su belleza
mientras se saben tristes,
mientras se saben feos… Como yo.
Como yo.
Y yo sé vuestro drama,
yo soy imagen vuestra,
humana, con vosotros,
hermanos de miseria.
Yo siento vuestra misma incertidumbre,
yo cargo con vosotros vuestra misma quimera.
Soy vuestra misma humanidad endeble,
vuestra misma tensión temblorosa e inquieta,
con vuestro mismo irrenunciable sueño,
y el peso mismo de vuestra cadena.
Con vuestro mismo miedo,
con vuestra misma pena.
Y por eso yo abrazo con ardor vuestro frío,
vuestro mismo vacío,
vuestra misma tristeza…
No hay comentarios:
Publicar un comentario