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viernes, 21 de marzo de 2025

El monte y yo



El monte y yo estamos solos

mirándonos en silencio,

conversando sin palabras 

como dos amigos viejos, 

como conciencias hermanas

que comparten pensamientos.

 

El monte y yo nos miramos 

callando lo que sabemos:

que somos ondas distintas 

que parten del mismo centro, 

que se expanden desde siempre 

cada vez más y más lejos, 

y que cantan a la vez 

la canción del Universo…


En el monte, el campo asciende 

desde la tierra hasta el cielo, 

alzándose frente a mí 

para servirme de espejo: 


El monte, lleno de vida. 

Yo, de reconocimiento.


Esa es la imagen más mía,

la imagen en donde encuentro

a todas las criaturas

en todos los elementos,

y en todas las realidades

el Todo que llevan dentro.


Esa es la imagen más mía,

donde mejor me reflejo.

La que no me da apariencia,

sino mi ser verdadero:

la que me muestra el Milagro

apenas en un destello,

la huella de lo Inefable

en el centro de mi centro,

cuando mi mente despierta

y me atraviesa el Misterio.


…En mi reflejo está todo

el Todo que yo reflejo. 

El que me muestra quién soy

cuando de veras me encuentro.


(1969)

COSMO-UNIÓN

La Verdad es sencilla 

y habla con el silencio,

canta su canto mudo,

muestra su libro abierto

sin que apenas se note

la amplitud de su vuelo.


Y así, en un mediodía

dulce, agradable, quieto,

sin respetar la calma

de mi paso sereno,

la Vida, de repente,

irrumpe en mi paseo.


De pronto lo escondido

me muestra su secreto,

me hace el don imposible

de entender, no entendiendo…

y todo sin asomo

de artificio ni enredo.


La Verdad es sencilla 

y habla con el silencio.

La Verdad llena el alma

de amor y de consuelo.


La Verdad es la Vida 

que palpita en el suelo, 

son las hojas caídas, 

los pequeños insectos, 

las rugosas cortezas  

de los árboles rectos…


Esta brisa que mece

las hierbas en el suelo,

leve y grata caricia,

aliento dulce y fresco,

suave abrazo envolvente

que rodea mi cuerpo…


Este rayo de sol

que atraviesa el silencio

hendiendo la penumbra

con un brillo de acero,

la mariposa blanca 

que con rápido vuelo

atraviesa ese rayo

y esplende sin saberlo,

volviéndome a aquel prístino 

asombro dulce y nuevo

que echó a andar la esperanza

la búsqueda, el esfuerzo…


La Verdad es sencilla 

 y habla con el silencio:


Todos los seres viven 

en mí, yo vivo en ellos, 

somos la misma Vida 

en formatos diversos.


De pronto, en mí se abrazan 

corazón y criterio, 

todo está en orden, todo 

exulta en gozo quieto, 

en paz profunda todo, 

cumplido todo anhelo.


Toda una eternidad 

en un fugaz momento 

que se queda conmigo.

Algo más que un recuerdo.


La Vida, con mayúscula 

palpita en el Misterio,

me habita y me traspasa, 

está en mí y está en Ello.


La Verdad trae al alma 

el eco de lo eterno, 

la hace bailar al son 

de todo el Universo

vibrando intensamente, 

en quietud, desde dentro…


La Verdad es sencilla 

y habla con el silencio…


La Vida me hace el don 

de entender, no entendiendo…


La Verdad llena el alma 

de Amor y de consuelo.


(1968)

Aquí estoy para Ti

 Aquí estoy para Ti, sin más palabras.

Para Ti es este rato.

En quietud expectante, aquí me quedo,

consciente de mi vida y de mi espera.


No importa si tu luz tarda minutos,

si tarda horas o siglos.

Yo nada pido. Espero, simplemente. 

Espero que en mi centro más profundo

se vaya evidenciando por sí solo, 

sin que yo sepa cómo, poco a poco,

un recóndito hueco

que solo sepa estar lleno de Ti.


Mientras tanto, contemplo tu Silencio,

y también mi silencio que lo escucha.

Mi presencia, centrada en tu Presencia.

Mi ser, acompasado con tu Ser.


Y si tardas no importa. 

No tengo prisa alguna.

No pido nada más, y me conformo

agradecidamente

sólo con esperarte,

con saber solamente que me mira

tu mirada amorosa.


No tengo más que hacer que confiar.


… Es, de algún modo,

casi como si ya hubieras llegado. 

POBRES, COMO YO


Sois pobres, como yo.

Pequeños, como yo.

Temerosos, soberbios tantas veces, 

tantas veces ridículos,

absurdos, incoherentes,

vulnerables, perplejos… Como yo. 

Como yo.



Arrastráis vuestra vida

diluyéndola en sueños,

la lleváis por caminos

que no son ciertos,

disimuláis sus rotos

a base de remiendos,

como locos payasos

que en el fondo están cuerdos, 

y que exhiben su risa y su belleza

mientras se saben tristes,

mientras se saben feos… Como yo. 

Como yo.


Y yo sé vuestro drama,

yo soy imagen vuestra,

humana, con vosotros,

hermanos de miseria.


Yo siento vuestra misma incertidumbre,

yo cargo con vosotros vuestra misma quimera.

Soy vuestra misma humanidad endeble,

vuestra misma tensión temblorosa e inquieta,

con vuestro mismo irrenunciable sueño,

y el peso mismo de vuestra cadena.

Con vuestro mismo miedo,

con vuestra misma pena.


Y por eso yo abrazo con ardor vuestro frío,

vuestro mismo vacío, 

vuestra misma tristeza…