sábado, 29 de noviembre de 2014

El Himno Cotidiano de Gabriela Mistral



HIMNO COTIDIANO    (Gabriela Mistral “Ternura”)

En este nuevo día
que me concedes, ¡oh Señor!,
dame mi parte de alegría
y haz que consiga ser mejor.

 Dame Tú el don de la salud,
la fe, el ardor, la intrepidez,
séquito de la juventud;
y la cosecha de verdad,
la reflexión, la sensatez,
séquito de la ancianidad.

 Dichoso yo si, al fin del día,
un odio menos llevo en mí;
si una luz más mis pasos guía
y si un error más yo extinguí.
 Y si por la rudeza mía
nadie sus lágrimas vertió,
y si alguien tuvo la alegría
que mi ternura le ofreció.

Que cada tumbo en el sendero
me vaya haciendo conocer
cada pedrusco traicionero
que mi ojo ruin no supo ver.
 Y más potente me incorpore,
sin protestar, sin blasfemar.
Y mi ilusión la senda dore,
y mi ilusión me la haga amar.

 Que dé la suma de bondad,
de actividades y de amor
que a cada ser se manda dar:
suma de esencias a la flor
y de albas nubes a la mar.

 Y que, por fin, mi siglo engreído
en su grandeza material,
no me deslumbre hasta el olvido
de que soy barro y soy mortal.

 Ame a los seres este día;
a todo trance halle a luz.
Ame mi gozo y mi agonía:
¡ame la prueba de mi cruz!



domingo, 6 de julio de 2014

Las pensiones públicas: actualidad y perspectivas de futuro

El soterrado apoyo que desde las políticas neoliberales se viene proporcionando a los planes de pensiones privados (objetivo muy claro de los bancos por la inmensa cantidad de dinero que supone el ahorro sostenido y comprometido desde la juventud hasta la vejez), se plasma en las medidas gubernativas que, como un goteo intermitente pero continuo, confluyen en una progresiva disminución de las aportaciones al Sistema Público de Pensiones, a base de rebajar las cotizaciones en su cuantía, lo que se suma a la disminución del número de cotizantes.
Además, se toma por dogma y condición irrenunciable que dicho sistema de pensiones públicas ha de ser autosuficiente, lo cual elimina la opción de financiarlas con cargo a impuestos directos y progresivos, opción que podría suponer la solución al problema del posible déficit en su futura financiación.
Todo ello hace temer que, aunque las pensiones públicas no sean suprimidas, en la práctica terminen siendo tan exiguas con respecto al nivel medio de ingresos, que desemboquen en una situación generalizada de pobreza entre los pensionistas.
Los ciudadanos debemos exigir que en la Constitución se consagre, de forma explícita, el derecho de cualquier trabajador cotizante a la Seguridad Social, a percibir su pensión pública, llegado su momento, en una cuantía suficiente para garantizar unas condiciones de vida dignas en su etapa de pensionista, así como la imposibilidad de que cualquier gobierno presente o futuro pueda rebajar su poder adquisitivo. Por ello y para ello se recogen firmas pidiendo un REFERENDUM PARA BLINDAR CONSTITUCIONALMENTE LAS PENSIONES PÚBLICAS.
Ello responde a un modelo solidario de sociedad, en el que los trabajadores en activo sostienen, en conjunto, a los que, por edad o discapacidad, no están en situación de trabajar. Los planes privados de pensiones suponen un modelo individualista, en que cada uno ahorra (si sus ingresos se lo permiten) para su propia jubilación, quedando desprotegido aquel que no ha podido durante su vida laboral realizar unas aportaciones lo suficientemente cuantiosas.
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jueves, 22 de mayo de 2014

Atahualpa Yupanqui: TIEMPO DEL HOMBRE

TIEMPO DEL HOMBRE
Atahualpa Yupanqui


La partícula cósmica que navega en mi sangre
Es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
Cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera. raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Después fui caracol quién sabe dónde.
Y los mares me dieron su primera palabra.

Después la forma humana desplegó sobre el mundo
La universal bandera del músculo y la lágrima.
Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo, la copla y la plegaria.

Entonces vine a américa para nacer en hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
Otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
Y me dan sus mensajes las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni destino.
Al amparo de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.