jueves, 22 de mayo de 2014

Atahualpa Yupanqui: TIEMPO DEL HOMBRE

TIEMPO DEL HOMBRE
Atahualpa Yupanqui


La partícula cósmica que navega en mi sangre
Es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
Cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera. raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Después fui caracol quién sabe dónde.
Y los mares me dieron su primera palabra.

Después, la forma humana desplegó sobre el mundo
La universal bandera del músculo y la lágrima.
Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo, la copla y la plegaria.

Entonces vine a América para nacer en hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
Otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
Y me dan sus mensajes las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni destino.
Al amparo de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.

martes, 29 de mayo de 2012

HUMILDAD
 
La humildad es la primera de las virtudes capitales, en contraposición a primero de los pecados, la soberbia. Es cierto que de la humildad nace la gratitud, como también la sabiduría de reconocer la verdad allí donde se encuentre, en cualquier aspecto de la vida. La humildad supone la liberación de esa tiranía que nos imponemos al querer mantener a toda costa ese fantoche que nos construimos para presentar ante el mundo, tras el que nos escondemos y sobre el que pretendemos pasar por superiores a los otros... El resultado de esta liberación es la paz interior y la armonía con los demás.
(Gracias a 'Amor Incondicional en Acción' por  su reflexión)

miércoles, 8 de febrero de 2012

TODOS ELLOS

Todos ellos, los hombres, las mujeres...
Todos los que me has dado, todos ellos.
Cada uno, un tesoro desmedido,
condensación vital del universo:
un abismo de luz,
un beso del misterio.

Ellos me van creando cada día
y eres Tú quien me crea a través de ellos,
quien moldea mi vida y la conforma
según sus dones y requerimientos.

Ellos hacen humana mi existencia,
ellos son tu instrumento,
los signos que te ocultan y te muestran
preñados de tu aliento.
No te vería yo si no leyera
en sus ojos tu letra de maestro.

Me los has dado, a todos, como gracia,
como imagen del cielo.
Ninguno está de más, todos son míos,
todos son el primero,
el único, el amado imprescindible
que te contiene como un sacramento.

De todos tus regalos, tan hermosos,
éste es el más hermoso que me has hecho.
                                      -Junto al don inefable de Tí mismo
                                       que te me das humano, como ellos -



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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hasta cuándo, Señor

Habacuc    1,   2-3   /   2,  2-4

“¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Te gritaré: “Violencia”, sin que me salves? ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas?”
El Señor me respondió así: “Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe”. 
                                                                .   .   .   .   .   .   .   .


“¿Hasta cuándo, Señor?” :  
 El grito  que traspasa los siglos, las edades.

Tú dices: Llegará.
Tú dices: La visión espera su momento. 
Tú nos dices: Se acerca.
.........

Llegará…, Lo creemos…

Pero entretanto  ¡qué largo es el tiempo!

Tú nos dices: Paciencia.
Resistencia.
Vigor en la esperanza.

(Paciencia  es confianza.
Confianza es obediencia.
Tú nos has dicho: espera.  
Tú sabes más, Señor)

Vivir tu voluntad y hacerla nuestra,
en el hacer y el ser y en el no hacer.
Construir la ciudad que Tú deseas
sin demora, sin pausa,  sin pereza…
Y esperar mientras tanto sin apremios. 
Ésa es tu gran respuesta.

Únicamente así nos será dado  
acortar esta  desolada espera,
precipitar en hecho el pleno desenlace
que desde siempre añoran las vueltas de la Tierra,
las rocas, y las aguas,
las hierbas, y los bosques,
los animales todos,
las horas, las distancias,
los átomos, …  los hombres.
(Los hombres  que te gritan:  “¿Hasta cuándo, Señor?”).

Pero Tú nos has dicho: Llegará. 
Y yo, Señor, Te creo. 





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lunes, 14 de noviembre de 2011

Para cambiar el mundo con urgencia y sin prisas

Para que el mundo cambie y algún día se muestre
más humano y más bueno,
hay que moverse ahora, ahora mismo, ahora mismo
sin perder un momento.

Hay que ponerse en marcha
con la urgencia del Hombre,
urgencia de la vida de mil hermanos nuestros.
Mil hermanos que sólo se alimentan
de dolor y de miedo, 
de angustia y desamparo,
y de desesperanza, y desconcierto...

¿Digo mil? ¡mil millones!
Mil millones de seres ignorantes, hambrientos,
que damos por sentado
que no tienen remedio.

Morir de hambre es descanso. Casi es peor vivir 
sólo sobreviviendo,
sólo sobrellevando a la deriva
una carga humillada de injusticia y desprecio.

Hay que moverse ¡ahora! Ahora es el momento
de comenzar la empresa
que puede ennoblecernos.
Hay que ponerse en marcha por un mundo más justo,
con la urgencia del sueño anhelado y despierto.
En medio del desorden hay que abrir sin demora
una brecha, un sendero
responsable y difícil,
trabajoso e incierto...

Por un mundo más justo
motivador del más puro deseo,
hay que emprender, cuanto antes, un camino 
que ha de ser largo y lento,
duro a veces, y a veces escarpado, 
dulce y áspero a un tiempo.

No iremos engañados, es camino difícil,
eso ya lo sabemos.
Pero es que urge empezar, urge ponerse
ya mismo, a recorrerlo.

Mas con todo, ha de ser nuestro coraje
capaz de mantener el ánimo sereno,
sin prisas y sin rabia, resistiendo, insistiendo
en un amor paciente
de renovado esfuerzo,
permanente constancia laboriosa
por un mundo más justo y verdadero.

Determinado está lo que buscamos
porque sabemos bien lo que queremos.
Salgamos del letargo, cobremos confianza 
y lo conseguiremos.

La esperanza es firmeza por un mundo más justo.
Deseémoslo mucho. Caminemos.


lunes, 7 de noviembre de 2011

La voz y la palabra

-I-

Tienes tu parte en la felicidad
aún en medio de un mundo en bancarrota.
Te enfureces, te aflijes y apartas el diario
mas con esto no alivias el total desamparo
de millones de seres a los que se ha vedado
el derecho a existir. La única tierra
que han de tener es una sucia fosa.

Tú tomaste partido por la vida
que se les niega a los desheredados.
Comprendo que te hiera ese dolor
pero no llores: canta.  Tu mejor testimonio
es una voz al aire y no el gran ruido
que no permite hablar y que al final impide
pensar también en lo que está ocurriendo.

Hasta la más sencilla canción enamorada
se ha vuelto rebeldía que el más cuitado entiende
y puede hacerla suya tal si fuera un tesoro
de moción y esperanza
que puede repetirse como un himno
y que salta los muros de las cárceles
que está en la selva y entre los cascotes
de un pueblo bombardeado. La voz y la palabra
pueden con el gran ruido que quiere anonadarte.

-II-

En tiempos de ignominia como ahora
a escala planetaria y cuando la crueldad
se extiende por doquier fría y robotizada
aún queda mucha buena gente en este mundo
que escucha una canción o lee un poema:
ellos saben muy bien que la patria de todos
es el canto, la voz y la palabra; única patria
que no pueden robarnos ni aún poniéndonos
de espaldas contra un muro y deshaciéndonos en mil pedazos.

Por eso digo una vez más: que nadie piense o grite:
no puedo más y aquí me quedo. Mejor mirarles
a la cara y decir alto: tirad hijos de perra
somos millones y el planeta no es vuestro.

                                                              (José Agustín Goytisolo)

No inútilmente

Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la justicia,
la candidez azul de las palabras.

No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.
                                       Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra,
quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.

Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.
Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.

                                                (José Ángel Valente, 'La memoria y los signos')

sábado, 30 de abril de 2011

El tiempo vivido: ayer, hoy, ¿mañana?

Ya hace muchos años que fui joven por primera vez, pero he tenido en la vida muchas ocasiones de rejuvenecer, aunque no necesariamente regresando a estadios anteriores. Y estas ocasiones han sido en su inmensa mayoría encuentros personales, hallazgos de verdaderos tesoros en forma de experiencias, que me han enriquecido y ayudado a crecer como persona. He recibido el enorme y continuo regalo del amor, y en paralelo, la exigente y costosa tarea del amor, a la vez libre y necesario. Gracias a Dios mi vida ha estado casi siempre llena de personas, y cuando han parecido faltarme, y me he sentido sola o triste, ha sido siempre por mi ceguera para percibir en esos momentos cuán generosa estaba siendo conmigo la vida.

Hoy tengo preocupaciones, y afortunadamente, porque ello significa que gozo de las personas, próximas y lejanas, que me preocupan porque me importan.

Camino, como todos, entre temores y esperanzas, pero ante todo, confío. 
Aún cuento con la oportunidad de decidir ser mejor a partir de este preciso instante. La vida cotidiana es todavía un excitante y saludable reto.

Agradezco y bendigo la vida. Y estoy dispuesta a esforzarme para ser digna de ella.

jueves, 4 de noviembre de 2010

MI MOTIVACIÓN POLÍTICA (Indagaciones sobre la génesis de tan disparatada ocurrencia)



La mayoría lo piensan, aunque lo callan por respeto, prudencia, o por total incomprensión. Alguno hay, sin embargo, que se ha atrevido a expresármelo:

¿Cómo se te ha ocurrido “meterte” en política?
(O sea: 
¿Cómo es que te acercas a un ámbito tan confuso, tan desgastado, tan  desprestigiado? 
¿Qué te puede ofrecer ese universo tan marcado por los intereses mezquinos, las rivalidades personalistas, las estratagemas engañosas, los manejos ocultos, la simulación, y sobre todo, el apetito de poder? 
¿Qué “pintan” en política los ingenuos como tú?)

Yo misma también me  hago esas preguntas.

Si me pongo a pensar en ello detenidamente,  necesito ponerme a escribir para tratar de poner cierto orden en el discurrir del pensamiento.

Y así, voy percibiendo que todas las objeciones y dudas se desvanecen ante una idea, que se hace evidente y moralmente imperativa para mí:  No me puedo restringir a una vida estrictamente particular, familiar, privada. Y esto es porque entiendo que una vida plena nos interpela, o debe interpelarnos, desde todas las coordenadas de la realidad:  

       Primero vivimos el ámbito puramente personal:  la propia intimidad subjetiva, la afectividad y el raciocinio, el sentido sobrenatural.  Y también, un poco fuera y un poco dentro de nosotros, la pareja y la familia,  las personas queridas,  la comunicación humana.
-  En seguida llegamos, o nos llega más bien, el espacio social: la asimilación del bagaje que la comunidad  nos lega (con la misión de acrecentarlo), la colaboración con los demás en el terreno laboral,  el cumplimiento de las normas ciudadanas.
-  Pero, según yo lo veo, hay otro ámbito importante en el que tenemos la obligación moral de introducirnos, o inmiscuirnos siquiera con el pensamiento:  Yo lo llamo el ámbito “histórico”.

Y aquí creo que está el centro de la cuestión. Porque, seamos conscientes o no de ello, nuestra biografía personal está enmarcada  en la historia general del devenir humano,  nuestras actitudes y acciones conforman, aunque sea mínimamente, los pasos del hombre sobre la tierra, el desarrollo de su cualidad “humana” en el tiempo,  que yo creo y quiero creer llamado a la plenitud. Somos una especie que aún está en proceso de “auto-creación”. Recibimos de las anteriores generaciones unas huellas marcadas, un camino más o menos  definido, conformado de experiencias de avance o retroceso, y  también de extravíos que nunca son estériles si se toma de ellos su lado aleccionador.  Nos es muy importante conocer los pasos que antes dieron nuestros ascendientes, porque el próximo paso lo hemos de dar nosotros, y es vital decidir en qué sentido.

En este inmenso espacio-tiempo de la Historia, a la mayoría de nosotros apenas nos cabe hacer más que “bulto”:  Somos como partículas de masa microscópica zarandeadas por la fuerza de cósmicos  vientos desmedidos.  Sin embargo  (¡ah,  sin embargo!),  estamos hechos de algo más que masa:  Porque somos  partículas dotadas de libertad.  Podemos dejarnos mover pasivamente por el viento, sí,  pero contamos  a pesar de todo con el poder de posicionarnos, utilizando nuestro propio esfuerzo, en el lugar que escojamos para añadir a él esa nuestra pequeña masa. Es verdad que esta elección se reduce a muy estrechos límites, pero sobre la tierra sólo al ser humano le ha sido dada la oportunidad.

En este ámbito histórico, yo siento como una responsabilidad ineludible el participar jugando conscientemente  mi  papel,  el que yo misma designe según las luces que se me hayan otorgado. Y este papel,  aunque sea minúsculo, se hace significativo y necesario para dar forma y sentido a mi propia vida personal.

Quiero, libremente, aportar mis humildes capacidades para empujar el presente paso de mi época en la dirección que creo más cercana al bien, la que más debe acercar al hombre a la mejor humanización de sí mismo y del mundo, al mejor crecimiento hacia la plenitud. Es un ideal tal vez irrealizable del todo, pero irrenunciable al mismo tiempo.

Una matización importante: Ésta no es tarea individual. No se hace “montón” ni “bulto” con la masa de uno sólo.

Es bueno, por eso, encontrar compañeros para un afán tan grande. Y adaptarse, sin diluirse en él, a un grupo, si se tiene la suerte de encontrar el adecuado.  Porque la libertad es de cada uno, pero para realizarla es necesario colaborar con otros y darle un cumplimiento colectivo, intentando alentar  un paso “histórico”.

Y en esto, creo yo, ha de basarse la vocación política, en el deseo de servir a nuestra única patria, que es la Humanidad:  es decir, los hombres y mujeres todos, en su trayectoria histórica colectiva.

Sí, creo que hay que vivir nuestra dimensión política. Hay que alistarse en la lucha de la propia época, una lucha que en principio no debe ser  ‘contra’ nadie, pero sí  ‘a favor’ del hombre:  el hombre universal, el que se está fraguando, el que continuamente se re-crea a sí mismo construyendo sus pasos, su camino.
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                                                                                 (Escrito el 7 de enero de 2010)

domingo, 31 de octubre de 2010

DEL AGUA Y LOS AÑOS

“El agua es incolora, inodora e insípida”. Estas son las propiedades físicas que aprendimos sobre ella, en nuestro viejo libro de texto escolar,  las personas de mi generación, al menos en su mayoría.

Mucho antes, sin embargo, habíamos aprendido por experiencia propia bien temprana que el agua que calmaba nuestra sed era una fiesta y una bendición, era un descanso, un gozo, una inyección de vida. Cuando nos sentíamos sedientos y acalorados, el agua suponía aquel placer intenso que al beberla se adentraba en el cuerpo agradecido, o al sumergirnos en ella nos envolvía con su caricia refrescante.

Luego, los años pasan. Los años han pasado. Y ahora somos personas mayores. Ese placer del agua sigue existiendo, sí,  pero para nosotros se hace  mucho menos frecuente.

Y es que, según los expertos, a las personas mayores les disminuye mucho la sensación de sed. ¡Paradójicamente, desde luego! Porque según parece, siguen necesitando la misma hidratación, o incluso más, para regenerar y revitalizar sus funciones fisiológicas, evitando así que su organismo languidezca y decaiga. ( Tal vez  “evitando” no sea la palabra más adecuada; mejor sería decir, menos taxativamente, “ralentizando en parte” su natural proceso de declive ) .
Sobre esto último habría que afirmar que, si la decadencia que traen los muchos años es de ley natural, lo bueno es aceptarla sabiamente. “Con naturalidad” - que es lo apropiado, según lo dice la palabra misma - .

Pero también es sabio alimentar la vida, dotar a la existencia de ilusión, de dirección consciente y voluntaria; soñar metas, querer la vida para algo, alentarla con energía fuerte y motivadora en búsqueda de plenitud.  Y para ello, previa y necesariamente,  cuidar el propio cuerpo como la parte física integrante de esa misma existencia, y aún más que eso: condición básica para su desarrollo, imprescindible herramienta en su construcción. 

(Porque, si bien es cierto que se puede desarrollar también una vida fecunda sin una energía emanada de la salud del cuerpo, ello exige una salud de espíritu muy grande y muy profunda, lo cual es mucho menos común).

Así que, aunque la edad madura o avanzada nos vuelva el agua insípida, y nos muestre su ausencia de color y de aroma, ante la falta de atractivo que en ella percibimos, hemos de tener claro que se trata tan sólo de un señuelo que la muerte maneja para engañar al ansia de vivir, para contrarrestar poco a poco su empuje y hacerla poco a poco claudicar.

Los expertos doctores, los que saben de esto, aconsejan beber de todos modos, aunque sea sin sed. Y sin embargo así, ¡qué triste el agua! ¡qué sosa!, protestamos.

Hay que buscarse trucos, estrategias, aplicar el ingenio a favor  de la vida: Si el agua no consigue motivarnos, ¡se pueden beber líquidos de frutas, se puede beber leche, o sanos jugos de otros alimentos, con tal que contribuyan a tener hidratado el organismo!

Porque muy bien está la aceptación serena del natural ocaso de la vida, pero ello no significa entregar ésta perezosamente, sin ofrecer una digna resistencia.

                          La desmotivación acecha en cada esquina,
                                   el desaliento tiene sus razones.
                           … ¡Pero aún más la esperanza decidida!

viernes, 29 de octubre de 2010

Una cita hermosa y verdadera:

"Cuando se ama a alguien, se le da nacimiento,
se le da confianza en sí mismo,
se le muestra lo hermoso que es,
se le revela la fuerza amorosa que hay en él
y su capacidad de dar vida"

                                                           Jean Vanier, "La fuente de las lágrimas" 
                                                                                   (Sal Terrae,  2004)

miércoles, 27 de octubre de 2010

CAMPOS DE LA MORAÑA MERIDIONAL


Paisaje cercano a la Dehesa de Pancorbo, lugar de La Moraña meridional, en la provincia de Ávila:
Tierras de secano, encinas, lomas sembradas de cereal, algunos pinares y bosquecillos de ribera. 
Al fondo, la silueta de las sierras de Ávila y La Paramera. (En la misma dirección, un poco más al Sur y ya fuera de la fotografía, está la Sierra de Gredos)

domingo, 24 de octubre de 2010

Sobre La Moraña abulense

Estoy pasando unos días (cuatro, para ser exactos) en una parcela que tenemos mi marido y yo en la llamada "Dehesa de Pancorbo", un encinar situado entre los pueblos de Velayos y Santo Domingo de las Posadas, en Ávila. Llevamos casados treinta y cinco años, y hace poco más de cinco, ante el hecho inminente de la emancipación de nuestros hijos, nos hicimos  aquí con una porción de tierra donde construir una casita de madera y cultivar algunos arriates ajardinados.
Pancorbo, como llamamos a este lugar, se enmarca en la parte sud-oriental de la comarca de La Moraña. Aquí se siente uno bien, integrado en la naturaleza, porque, si bien es cierto que nos hallamos en una "urbanización",  las características urbanas se reducen a lo más elemental: alumbrado, agua corriente y poco más. Las parcelas son muy grandes, por lo que los vecinos no nos molestamos unos a otros, y además, no todas están pobladas. En realidad, se trata de una "Entidad de Conservación", lo que implica que el propietario de una parcela, teóricamente al menos, se compromete a mantener en buen estado las encinas que se encuentran en ella.
En estos pocos años le hemos tomado mucho cariño a esta tierra. Por eso me he procurado informar acerca de la comarca. Y aquí voy a trasladar un resumen, basado en el texto de la Wikipedia:

La Moraña
La Moraña (tierra de Moros) es una comarca de la provincia de Ávila, situada en su zona norte, entre las provincias de Salamanca, Valladolid y Segovia.
Medio
El clima es mediterráneo continentalizado, con inviernos fríos (mínimas de -15Cº) y veranos cortos y templados-cálidos (máximas 35Cº), las precipitaciones se establecen en el ámbito de entre 450 y 650 mm anuales, con precipitaciones más abundantes en otoño y primavera y un periodo seco que va entre 2 y 3 meses. 
Se pueden marcar tres territorios dentro de la comarca de La Moraña: En el norte la denominada Tierra de Arévalo. Entre el río Arevalillo y la provincia de Salamanca, La Moraña Occidental,  y entre el río Arevalillo y la provincia de Segovia,  La Moraña Oriental, esta última atravesada por el río Adaja y Voltoya, con mayor superficie de bosque pinar y menor regadío, este último concentrado en mayor medida en las anteriores unidades geográficas.
Su altitud media sobre el nivel del mar es de unos 900 metros. Su pertenencia geográfica a la Meseta Norte se evidencia en su paisaje sedimentario, predominantemente llano. Sus tierras uniformes, salpicadas por algunos hitos y colinas así como algunos valles y lavajos, en las que tradicionalmente se alternaba el cultivo del cereal y de las legumbres con los rebaños de ovejas, son tan sólo alteradas por la presencia del río Adaja y sus pequeños afluentes, que atraviesan esta comarca y proporcionan zonas boscosas y húmedas, que se suman al salpiqueo de bosquetes islas y pinares. La masa forestal más densa se encuentra en la margen izquierda del río Adaja entre Villanueva de Gómez y Arévalo con una longitud cercana a los 30 kilómetros.
La economía de la comarca es, principalmente, agrícola.
Durante el siglo XX, el tradicional paisaje cerealista se fue transformando en una alternancia de cultivos de secano y regadío, gracias a las perforaciones que permitieron la extracción del agua de los acuíferos subterráneos. La aparición de cultivos de regadío ajenos a la región (remolacha azucarera, principalmente) transformó la economía de la comarca, y su proliferación agravó el problema de la pertinaz sequía, que se ve bien reflejada en el escaso o inexistente caudal de sus ríos.
La comarca está plagada de pequeños municipios compactos, separados habitualmente una media de 5 km. Dichos municipios poseen excelentes piezas de arquitectura románico-mudéjar. Tres buenos representantes de este estilo morañés son los templos de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres, la ermita de La Lugareja en Arévalo, y las iglesias parroquiales de Donvidas, Narros del Castillo, Horcajo de las Torres y Palacios Rubios.
Por su importancia ornitológica está en pleno corazón de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) de "Tierra de Campiñas", una de las más grandes de Europa, por su riqueza en aves esteparias como la avutarda.
Historia de la Comarca
Después de la despoblación producida desde la invasión árabe, la vuelta a su repoblación viene de la mano de grupos mozárabes y muladíes que desde la segunda mitad del siglo X y todo el siglo XI van estableciéndose en esta comarca, parte de las extremaduras castellanas, y zona de clara inestabilidad política hasta la reconquista de Toledo en 1085. El término La Moraña, hace referencia a la condición de mauri o moro en la cultura árabe. Estos pobladores si bien mantienen en su mayoría la religión cristiana, presentan elementos aglutinantes por cuanto usan indistintamente la lengua latina-romance y la árabe, igualmente y en este sentido conservaron su cultura romano-visigótica, pero con importantes elementos árabes. Es a partir de la citada reconquista de Toledo en 1085 y la consolidación de las extremaduras castellanas, cuando a través de los consejos de villa y tierra se va repoblando la comarca con emigrantes de otras partes del norte de la península.
Origen etimológico de La Moraña
Respecto al nombre de la región está bastante extendida la creencia, que vendría de tierra de moros, La Morania, que evolucionó a Moraña. Esta no es la versión que se tiene en la zona sobre el origen de dicho término, sino que la creencia popular es que vendría de Maraña, maraña de pueblos por la cantidad de pueblos que se agrupan en dichas tierras. No obstante, la proporción de moros en la zona debió de ser la misma que en el resto de las tierras de extremadura (extremos del duero), no siendo por ello característico dicha población para designar el territorio. En la zona de Ávila, tenemos una gran proporción de nombres que han conservado su origen prerromano. Es característico la abundancia del término Muñoz, que vendría de Munio (mendi en vasco), y que significa cerro. Por otra parte también encontramos el término Aran, valle en lenguas prerromanas, y presente también en el vasco, distribuido a lo largo de las dos vertientes del Sistema Central (Aranda, Jaranda, Jarandilla, Arandilla, Peñaranda, Aranjuez, etc.) En este caso, la palabra Moraña, podría fácilmente estar relacionada con ambos términos. De tal manera que evolucionaría a partir de Munio Arania -Munoaraña -Moaraña - Moraña. En este caso, la traducción podría ser algo parecido a "el valle de los cerros", debido a que la primitiva Muni Arania fueran terrenos más cercanos a Gredos y que se extendiese el nombre al resto de los llanos, o que las poblaciones originales se situaran en los pequeños cerritos que se encuentran a lo largo de la región.