sábado, 8 de diciembre de 2018

Barquitos de juguete a vida o muerte



Barquitos de juguete, así de frágiles, 
como los de papel sobre la piedra, 
los de madera o plástico en el mar.

Barquitos de juguete sin defensa
contra calma o tormenta por igual. 

Así de vulnerables y de débiles, 
tal vez incluso más
entre la marejada, entre los vientos,
entre el agua y la sal,
en medio de los días bajo el sol inclemente 
o perdidos de noche en la honda oscuridad.

Así de vulnerables y minúsculos
ante un mundo sin alma ni sensibilidad.

Cargados de ansiedades, aspiraciones, miedos,
de deseos y sueños tan caros de luchar, 
llenos de decisiones tan firmes y resueltas
tomadas con humilde heroicidad.

Algunos tienen suerte y se mantienen,
los más escoran, muchos volcarán.
Pero eso ya lo saben los que suben a bordo,
peor es para ellos lo que dejan atrás.

El mundo les impone un viaje a vida o muerte 
en busca de una escasa opción de libertad.

(...Tanto coraje muestran los que pueden lograrlo
como aquellos que nunca conseguirán llegar)

viernes, 18 de mayo de 2018

EL POETA Y LA INDIFERENCIA

Es lo que más se escucha, 
lo que resalta más en el oído:
Los ruidos y las voces del ambiente
distante, indiferente, distraído,
mientras habla un poeta -habla el poeta -.

Fiel a su condición, el poeta habla.
Alza una voz que expresa, canta, grita 
su inmemorial anhelo de justicia.
Las gentes, afanándose en lo suyo,
pasan de largo, huyen, 
se aturden, se disipan...
Así viene pasando desde siempre. 

Ocurre, sin embargo,
que a pesar de esa escena repetida
a través de las eras y los siglos,
acontece un milagro alguna vez:
esa palabra lacerante y honda
por una vez no cae en el vacío.
Alguien recoge... algo.

Y ese algo, intangible,
inadvertido hálito inefable, 
sopla y empuja el mundo...

¡Eppur si muove!






INTOLERANCIA Y HUMANISMO

Si entre nosotros,  "los de aquí", españoles y europeos, asumimos que algún miembro de nuestro mismo colectivo puede cometer un crimen sin que a nosotros nos manche su mala fama, porque obviamente el criminal ha sido él y no el resto de nosotros, si estamos convencidos de que no nos convertimos con él en  terroristas ni delincuentes, ¿por qué en los casos de acciones de terrorismo islámico hemos de generalizar y acusar de ello a todo el colectivo musulmán que vive en nuestro territorio?

Occidente es lo que es por haber asumido, aunque a trancas y barrancas y aún después de mucha sangre y lágrimas, una cultura humanista que termina concretándose en la Declaración de los Derechos Humanos. A pesar de los muchos y espantosos borrones que ha echado sobre el papel de la Historia, la civilización occidental ha conseguido, siquiera teóricamente, ese logro, deudor al mismo tiempo de la cultura grecolatina y el humanismo cristiano. Quizá es el único logro del que pueda enorgullecerse, por encima de su superioridad científica, técnica o económica, que al fin y al cabo sólo se han utilizado como instrumentos de expolio y dominación.

Si de lo que tenemos miedo es de que el que viene de fuera nos colonice culturalmente, defendamos nuestros mejores valores, nuestra más genuina aportación a la historia humana y a la auténtica civilización global. Defendamos nuestra esencia cultural siendo coherentes con ella. Antes que españoles, blancos, cristianos, europeos ... antes que todo, seamos HUMANOS, y como consecuencias, HUMANISTAS.

Si en el seno de nuestra sociedad no respetamos la diferencia cultural, la convivencia y el diálogo entre iguales, la idea primordial de que "el otro", el diferente (por nacionalidad, raza, cultura, religión, posición económica, orientación sexual, o circunstancia cualquiera) es, ante todo UN SER HUMANO CON EL MISMO VALOR, LA MISMA DIGNIDAD, LA MISMA IMPORTANCIA, y por tanto,  El MISMO DERECHO A SER TRATADO COMO PERSONA, es decir, MIEMBRO DE PLENO DERECHO DE LA SOCIEDAD, si no actuamos conforme a este principio, estamos renunciando a lo que más y mejor nos define, lo que le da valor al hecho de que, además, nos haya tocado en suerte figurar en un registro civil con una serie de características y una nacionalidad y cultura que perfectamente podrían haber sido otras, sin que nos quepa en ello culpa ni mérito alguno.

Con manifestaciones de odio e ignorancia cerril, flaco favor nos hacemos a nosotros mismos en cuanto sociedad.

sábado, 7 de abril de 2018

CÍRCULO DE SILENCIO

Ayer, 6 de abril de 2018, fue primer viernes de mes. Se celebró, por tanto, el Círculo de Silencio mensual de la plaza de la Puerta del Sol de Madrid.
Allí estuve yo también  en la formación del círculo, ese reducido espacio que contiene tanta profundidad en su significado solidario. Siempre que puedo, acudo los primeros viernes de mes.
No es más que un gesto testimonial, poético y digno, aparentemente inútil, como sucede con todo lo importante.
Los participantes, callados, se sitúan dibujando una circunferencia amplia en torno a varios soportes, ya  muy usados, que muestran fotografías de migrantes en situaciones distintas, pero siempre temibles y dolorosas: hacinados en patera, desfallecidos sin ayuda, encerrados en el CIE, deportados al desierto... Vidas atormentadas por esas leyes injustas que defienden nuestro egoísmo primermundista.
Primero se lee públicamente el manifiesto o comunicado propio de ese mes, aludiendo a las noticias más relevantes para el colectivo que defendemos. El de ayer versaba sobre la lamentada muerte del mantero Mmame Mbage. Después el silencio. Una hora.
La gente pasa junto al conjunto  y mira extrañada: ‘¿Qué hace toda esta gente, tanto rato callada y a pié quieto?’ Muchos se detienen a mirar las fotos o leer las dos pancartas:

“NO A LAS LEYES CONTRA LOS INMIGRANTES”

“CÍRULO DE SILENCIO - ACCIÓN NOVIOLENTA EN SOLIDARIDAD CON LOS INMIGRANTES - 1ros. Viernes de Mes de 8:30 a 9:30 h“

Algunos transeúntes se muestran interesados, piden y reciben información. Los hay que se quedan más o menos tiempo a formar parte del círculo, y también incluso prometen volver. Resulta emocionante verlo cuando esto pasa.

Y es que impresiona la fuerza callada y limpia de la acción noviolenta y de la causa justa.


lunes, 19 de febrero de 2018

La tarea del escritor, por Samuel Bresson VII

La tarea del escritor no se desarrolla, en su parte fundamental, frente a un ordenador con una hoja y un bolígrafo. La tarea del escritor se desarrolla en su relación con los demás, en su relación con el mundo, en su relación consigo mismo. Se desarrolla en la forma en que su cabeza integra y descifra su visión del mundo. En la forma en que asume los golpes, miserias y prodigios del mundo. En la forma en que ama, lucha, folla, desfallece, retorna... En la observación que hace de su propio pulso. En cómo lo vive y siente. En la forma en que se entrega y apasiona. Luego, al llegar frente al ordenador, frente a la hoja, ya sólo queda dejar que todo fluya, se derrame. Y que de las cenizas exhaustas de su carne brote un ardiente fénix de creación.
( Samuel Bressón VII  - Publicado en Fb el 04-09-17 )

sábado, 21 de octubre de 2017

Ángeles Caso: “Las cosas verdaderamente importantes de la vida”

Ángeles Caso - Faro de Vigo

El artículo "Lo que quiero ahora", publicado el 22 de enero de 2012 en el Magazine que distribuye los domingos FARO DE VIGO, ha sido galardonado con el prestigioso premio Julio Camba de Periodismo. Tras conocer el fallo del jurado, hecho público esta misma semana en Pontevedra, la autora, Ángeles Caso, aseguró que el texto versa sobre "las cosas verdaderamente importantes de la vida". Éste es el artículo reconocido.


 
Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que solo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que solo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan solo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Solo quiero eso. Casi nada. O todo.

domingo, 16 de julio de 2017

LAS DIEZ ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

Autor: El francés Sylvain Timsit, 2002.  ( Falsamente atribuído a Noam Chomsky )
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1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado,  sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosaspara guerras tranquilas”)”.
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar, e inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
(1) Según Wikipedia: Chomsky, en cambio, no es el autor de “las 10 estrategias de manipulación mediática”, texto que se ha convertido en un fenómeno viral en Internet. El verdadero autor es el francés Sylvain Timsit. El documento fue publicado por primera vez en francés, en el año 2002, con el título original “Stratégies de manipulation”, en la web syti.net. El copyright del texto es de esa fecha y de dicho lugar y el texto todavía se encuentra en el sitio web de origen. El origen de la falsa atribución a Chomsky, estaría en el error que en su día cometió la agencia Pressenza, según ha manifestado Timsit.

sábado, 1 de octubre de 2016

LAS HOJAS NO CAEN, SE SUELTAN José María Toro, La sabiduría del vivir



Las hojas no caen, se sueltan....
Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.
Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae”
sino que llegado el escenario del otoño inicia la
danza maravillosa del soltarse.
Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición
al desprendimiento.
Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad
y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento
y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella
es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose
a la sinfonía del viento
traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación
constante y contundente
para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros. 
Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma
¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente
a la brisa de su propia entrega y libertad.
Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento
de creatividad
ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.
Reconozco y confieso públicamente,
ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, 
que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.
Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles,
con estos hábitos perennes,
con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados,
con este entorno ya conocido… 
Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría,
generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.
Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge
en un auténtico espacio de fe,
confianza, esplendidez y donación.
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia
consciencia y libertad,
el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.
Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio,
tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más
agresivo e impetuoso 
y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.
*******
Las hojas no caen, se sueltan.
Texto original de José María Toro,
extraído del libro "La Sabiduría de Vivir"

jueves, 18 de agosto de 2016

OJALÁ, SEÑOR, TE LLEGUE MI VOZ

Ojalá, Señor, te llegue mi voz.
Aquí estoy.
Sin grandes palabras que decir.
Sin grandes obras que ofrecer.
Sin grandes gestos que hacer.
Solo aquí. Solo. Contigo.
Recibiré aquello que quieras darme:
luz o sombra. Canto o silencio.
Esperanza o frío. Suerte o adversidad.
Alegría o zozobra. Calma o tormenta.
Y lo recibiré sereno,
con un corazón sosegado,
porque sé que tú, mi Dios,
también eres un Dios pobre.
Un Dios a veces solo.
Un Dios que no exige, sino que invita.
Que no fuerza, sino que espera.
Que no obliga, sino que ama.
Y lo mismo haré en mi mundo,
con mis gentes, con mi vida:
aceptar lo que venga como un regalo.
Eliminar de mi diccionario la exigencia.
Subrayar el verbo 'dar'.
Preguntar a menudo: «¿Qué necesitas?»
«¿Qué puedo hacer por ti?»,
y decir pocas veces «quiero» o «dame».
Y así sigo, Dios: Aquí,
sin más, en soledad.
En silencio.
Contigo, mi Dios pobre.

                                              (José Mª Rodríguez Olaizola, sj)


CANCIÓN PARA EL PEREGRINO



¡Ánimo, peregrino que comienzas la marcha!
¡Verás cuántas sonrisas el camino guardaba!
Mas sabrosa es la meta cuanto más peleada,
más dulce la victoria si se ha vendido cara.

En la mente, el destino de los pasos.
En las piernas, las fuerzas que Dios manda.
En el corazón, gozo. En el alma esperanza.
La ilusión hincha velas con su empuje;
la decisión es nave capitana,
y el esfuerzo obedece... con esfuerzo.
- El esfuerzo es el precio que se paga
por coronar lo alto de la cima;
pero el precio es ganancia
cuando al perseverar en el empeño
se consigue alcanzarla - .

 Compartir con los otros los sudores,
los apuros, las risas o las lágrimas ...
Todo se vierte luego en alegría,
en convivencia grata.

Alrededor se afirma la hermosura
que en colores y formas Dios derrama.
Canta la luz y cantan los aromas,
todas las cosas cantan.

Incluso por los trechos más costosos
canta el camino su canción sagrada:
La canción que acompaña la aventura
de la lucha más noble y más humana,
la de buscar, poniéndose en camino,
la realidad más alta,
aún a través de la materia dura
que a la vez la revela y la enmascara.

No van solos tus pasos, peregrino.
Desde el comienzo mismo de tu marcha,
junto a tí caminante, el Amor mismo
te guía y te acompaña.
Está dispuesto hasta a llevarte en brazos
si llegara a hacer falta.

Y al final, peregrino, bien lo sabes,
al final de la última jornada,
el Amor mismo espera para darte
todo su mismo amor a tu llegada.

( ... Dulce meta, más dulce
cuanto más peleada…)


.   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .

viernes, 12 de agosto de 2016

LA SEÑAL DEL AMOR (Seve Lázaro, sj)



Y salió el amor, a recorrer nuestros caminos,
a visitar ciudades, a mezclarse entre la gente.
Un extraño viento lo llevaba y lo traía, y con él
iba su voz, su alegría y su mensaje:

¡Hagamos del amor nuestra señal!

¡Dichosos aquellos que renuevan el amor gastado!
¡Dichosos aquellos que curan el amor herido!
¡Dichosos aquellos que encienden el amor apagado!
¡Dichosos aquellos que levantan el amor caído!
¡Dichosos aquellos que perdonan el amor equivocado!
¡Dichosos aquellos que enderezan el amor torcido!
¡Dichosos aquellos que liberan el amor atado!
¡Dichosos aquellos que entregan el amor recibido!
¡Dichosos aquellos que resucitan el amor muerto!

viernes, 25 de marzo de 2016

PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN: El fundamento último del perdón


La indignación es una consecuencia natural y positiva ante un estado de cosas desnaturalizado y perverso, ante una organización social injusta que todo lo abarca con tentáculos globales. Es lógico que surja en nosotros cuando vemos que los intereses egoístas de unos pocos aplastan las legítimas aspiraciones de la gran mayoría, cuando percibimos cómo el poder ignora y desprecia el sufrimiento humano. Cómo triúnfan y son más celebrados, tantas veces, los que más carecen de escrúpulos. La radical injusticia de que el fuerte oprima al débil: el 'pecado del mundo'.

Además, junto a la natural aspiración al bien que alienta en nosotros, la indignación también nos mueve a perseguir la construcción de un mundo que pueda estar presidido por la dignidad de todos.

Sin embargo, existe el gran peligro de que se desvirtúen todos nuestros esfuerzos, aunque se orienten a la más loable de las metas. Debemos estar atentos y vigilar de continuo nuestras propias motivaciones, porque pueden estar bebiendo de un manantial envenenado.

Indignación . Pero  No odio. No rabia. Contra nadie.

Los que aspiramos a una nueva y mejor organización de la vida humana, debemos luchar con brío por conseguir que estas actitudes negativas queden de ella lo más lejos posible. Porque son las que desde siempre han conformado el orden viejo, y así ha ocurrido que se han ido produciendo cambios, pero nunca ha llegado el cambio. Con ellas de por medio no puede cuajar nunca un verdadero 'nuevo orden' de paz, más ético y equitativo.

"Ellos", por supuesto, tienen sus culpas. 'Ellos', los que disponiendo de un enorme poder de toda índole, lo usan para imponer sus particulares intereses, para poner todo tipo de trabas a las ruedas de la Historia -que, esta es mi convicción, a pesar de todo avanza lenta, inexorablemente, incluso con parones y retrocesos, hacia una mayor emancipación de la humanidad-. 'Ellos', los que representan esa despiadada y arrogante actitud que nos indigna.

Pero "nosotros", los que aspiramos a mejorar el mundo, no estamos en situación de erigirnos en jueces de sus personas; porque esas actitudes, en mayor o menor grado, también en nosotros se evidencian. Lo que ocurre es que ‘nosotros’ hemos adquirido cierto nivel de consciencia -y un correlativo mayor nivel de responsabilidad-  mientras ‘ellos’ aún no han despertado. No han abierto aún los ojos a determinadas realidades fundamentales; por eso actúan desde la negrura de ese arcaico corazón de fiera que en todos alienta todavía.

No han despertado, duermen. En cierto modo, no saben lo que hacen

No odiemos, no les odiemos, no nos permitamos sentimientos de rabia personal contra los que consideramos injustos, por muy inicuamente que ejerzan su poder. Aunque nos duela. Pues ‘ellos’ también han de ser liberados y tener cabida en ese nuevo orden más justo que aspiramos a edificar para todos.

Combatir sin rabia es difícil. Utópico, tal vez. Pero tratemos de sacar nuestra energía de otra fuente. Porque muy convencidamente creo que ese es el único camino de transformación real.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

EL HOMBRE - 1980 - (II)



No temáis. No temáis por el hombre.

Aunque veáis caerse el mundo,
aunque veáis disolverse los poderes
que ordenaban el tiempo y el espacio,
aunque sintáis reblandecerse, informes,
las columnas de hierro
que sostienen las leyes y las cosas,
no temáis por el hombre, os lo repito.

Pues el hombre, sin duda, está llamado
a la tensión penosa y a la angustia;
el hombre está llamado al sufrimiento,
y a la perplejidad,
y al fragor de la lucha,
y al esfuerzo, y al miedo... 
(Quizás al miedo sobre todo, sí.)

Pero, a pesar de todo, no temáis:
Porque no está llamado a la derrota.

No temáis por el hombre,
sino apostad por él con confianza,
no temáis por el hombre, sino amadlo,
respaldadlo con todas vuestras fuerzas,
porque cuanto mayor sea el desafío,
la respuesta será más vigorosa.
Y habéis de estar seguros
de que él responderá.

Y esto, el científico,
que lo examine a fondo y lo cuestione,
y que lo cuantifique, si es que puede,
pues así debe hacerlo, ése es su oficio.
Y el analista, en frío,
que metódicamente lo escudriñe,
que lo estudie impasible
con calma y con mesura.

Al ser humano, en cambio, 
le cabe únicamente
creer siempre con toda obstinación
en su espíritu inmenso, inagotable.

Y al poeta, gritarlo a todas voces:

¡No temáis, no temáis!

...Porque en él hay sembrada una semilla
que brotará imbatida todas las primaveras,
y no hay muerte que valga frente a eso.
                 

EL HOMBRE - 1980 - (I)



Cuando hablo del hombre
no hablo del miserable hombre,
ni del autosuficiente hombre,
ni del hombre muerto
de la rutina y el tedio.

Cuando hablo del hombre
hablo de cada uno,
hombre, mujer real,
tú, tú, y aquél, y ése ...
Y también del moribundo y del embrión
que están cruzando los umbrales.

Cuando hablo del hombre
hablo de mi más hondo templo.

Cuando hablo del hombre
hablo de un ser a medio hacerse,
de una capacidad casi infinita
por llenar hasta el colmo.

Cuando hablo del hombre
hablo de la  esperanza.      ... (¿?) ...
(Sí, la  esperanza  he dicho, no es errata)

Y digo:

Santo es el hombre. 
Sagrado.
Porque santo es su destino.      



Tierras del Adaja (2004)



Verano de rastrojos amarillos,
cielos limpios y vientos rumorosos ...               ¡Amplias lomas vecinas del Adaja,
suaves cuestas adustas
que ha modelado el Duero,
sencillos campos de Ávila dorados,
cuán por entero mi alma os pertenece,
qué armonía tan justa y acoplada
la que mi corazón gusta y respira
como niño de pecho acurrucado 
mientras lo mecen vuestros brazos nobles,
que a la vez son paisaje, historia, idioma,
y que dan, bienamados, alimento
a su raíz vital, su sentimiento!









martes, 1 de septiembre de 2015

Luna


Luna, 

nunca te he olvidado.

Blanca

Como mi recuerdo.

Limpia

Como mi esperanza.

Alta

Clavada en el cielo,

siempre arriba, más arriba,

llamándome desde lejos.


Luna

jamás escondida.

Amiga

eterna de plata.


Estoy viva, porque llevo

tu luz brillando en el alma.



miércoles, 1 de julio de 2015

Meditación ante un crucifijo (2000 años después)

jesus-753063_1280J. I. González Faus. (N.B. Casi por los mismos días, dos amigos me piden que mire de recuperar este texto que tiene ya más de 40 años y apareció en una revista que ya no existe. Manera de recuperarlo puede ser enviarlo a este blog por si a alguien le es útil).
Ya ves: en el fondo hemos aprendido bien tu lección y te perdonamos también nosotros. Y hasta te perdonamos con tu misma generosidad excusante: no sabías lo que te hacías ¿verdad?
Ahora comprenderás que, si hubieses tenido veinte años más, todo habría terminado bien. Habría sido más fácil llegar a un acuerdo. Y luego, hasta puede que Pilato te hubiese concedido una audiencia y hubiese designado un centurión para que te guardara las espaldas. Y, créenos, todo eso habría repercutido en mayor bien de tu pueblo.
Pero en fin: ya pasó todo y será mejor no volver a hablar de ello. Sólo te reprochamos una cosa: que no hicieras caso a los ancianos (Mt 15,2: 26,47.57; 27,1). Ellos sabían mejor que tú que la madurez no consiste en decir no ante las cosas, sino en justificarlas. Ellos ya sintieron tener que promover tu condena. Pero… ahora que ya han pasado aquellas horas negras y el tiempo ha podido suavizar muchas asperezas, reconoce que tu actitud facilitaba bien poco las cosas.
Si hubieses sido más prudente como te aconsejaban tus familiares (Mc 3,32; Jn 7,3-5) -ahora comprendes que te querían bien ¿no?-, habría podido evitarse el desenlace y habrías tenido más tiempo y más oportunidades para seguir predicando al pueblo aquellas cosas tan bonitas que predicabas (porque nosotros también sabemos apreciarlas, ¿ves?). Habrías podido hacer más bien. Compréndelo: en la vida siempre es necesario un poco de flexibilidad. Hay que pactar, hay que renunciar a lo ideal para salvar lo posible…
Tú en cambio… ¡en buen lío nos metiste! ¿No ves que marxistas como ese tal Garaudy, se aprovechan de tu imprudencia para hacer panegíricos tuyos y decir que en ti “el amor debió ser militante, subversivo”, que por eso te crucificaron, que “pusiste de manifiesto lo absurdo de todas las sabidurías, al demostrar precisamente lo contrario del destino inexorable: la libertad, la creación, 
la vida?”… ¡Por favor! Comprende que todo eso nos coloca en una situación bien poco airosa, y que luego nosotros nos las deseamos para paliar los efectos de tu idealismo inexperto.
Pero en fin, ya te he dicho que no tratamos de reprocharte nada. De veras tendrías que creer que nuestra disposición para un diálogo es inmejorable y que estamos seguros de que será posible llegar a un acuerdo. Sólo deberías tener en cuenta que tenemos muchos más años y más experiencia que tú.
Sé razonable. Estamos seguros de que ahora que los años te habrán hecho reflexionar y nos darás a razón, siempre será posible un arreglo. Y sin duda que interpretaremos correctamente lo que tú harías hoy -que ya no eres tan joven- si nos limitamos a hacer de tu cruz una alhaja para nuestras jerarquías o un adorno para nuestros dormitorios.
Déjanos hacer. Ya verás cómo es para bien de todos.
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